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Pausar tu ritmo de vida, es el secreto para finalizar tus tareas.

Esta mañana me encontraba leyendo un artículo interesante sobre la sobreestimulación y sus efectos en nuestra vida diaria.  

No hay duda alguna de que vivimos en una sociedad que vive constantemente bombardeada por estímulos visuales, auditivos, incluso sustancias que ingerimos todas las mañanas, que tienen como único fin aumentar nuestra “productividad” y niveles de “rendimiento” en nuestras labores cotidianas. De manera que podamos gozar de una vida más productiva y efectiva.  

La sobreestimulación, con demasiada frecuencia, se ignora o se confunde con otra cosa. Sus efectos son amplios y continuos. Así que en los próximos 3 minutos aprenderemos a evitar los estímulos excesivos, y con esto desencadenar un rendimiento que siempre estuvo ahí esperándote. 

La señal más clara de que estás sobre estimulado. 

Muchos de ustedes ya conocen el peligro de las redes sociales y de las radiantes pantallas LED que cada año parecen mejorar en cada aspecto, por lo que la cantidad de usuarios aumenta minuto tras minuto.  

Sin embargo, es un hecho demostrado, que tales pantallas afectan nuestra función cognitiva y la capacidad para completar tareas. (Haga clic para leer el articulo)  

Sin embargo, la gente todavía no parece darse cuenta de la gravedad del impacto. Considere esto, sus globos oculares no solo están atados a su cerebro, sino que forman parte de nuestro tejido real cerebral. Tu retina está formada de la misma sustancia que tu lóbulo frontal. Así que, técnicamente, cuando miras a alguien a los ojos, estás mirando a la única parte visible del cerebro de una persona.  

Nuestros globos oculares, son la vía de los estímulos destructivos.

Por ejemplo, cuando los ratones se exponen a pantallas que se asemejan a teléfonos móviles y televisores, se desempeñan significativamente peor en las pruebas cognitivas: laberintos, memoria y diversas formas de resolución de problemas. Cuando están menos ocupados con las pantallas, se mueven a través de laberintos con fría y natural eficiencia. Se ignoran las distracciones. 

Practique el ayuno de dopamina para impulsar la ética laboral 

Todavía tengo días en los que miro hacia atrás y me pregunto qué hice en realidad. Estoy seguro de que no hice nada. Pero técnicamente, me encontraba haciendo cosas. Desplazándome por Twitter, YouTube… 

Y precisamente esto es lo que causan los estímulos de dopamina. Los científicos encargados de analizar datos, no son contratados para hacer lo mejor para usted. Sino que son contratados para aumentar el “engagement”, lo que implica que usted se encuentre revisando las notificaciones de sus aplicaciones todo el tiempo.  

Es por eso que “abstenerse” un poco de la dopamina es tan efectivo. Estás desencadenando tu instinto de agitar tus receptores de placer. Cuando te desconectas activamente de este ciclo, estás preparando tu cerebro para participar y hacer las cosas sin sentir ese tirón de aplicaciones. 

“La gran idea aquí es la conciencia cognitiva, también llamada metacognición. Los de mayor rendimiento son excelentes en eso. En lugar de vivir como un animal salvaje, cediendo a cada capricho, salen de sí mismos y observan su desempeño. Adoptan una visión crítica en tercera persona. Ven el caos y lo detienen.” 

Para practicar esto, tome un trozo de papel y comience a marcar una línea cuando se dé cuenta de que siente picazón por una dosis de dopamina. A medida que comienza a marcar su trabajo, toma conciencia de ese impulso. No es inusual tener 50 líneas en el primer intento. Concéntrese en reducir ese número todos los días. 

Para dar un paso más, observe cuándo otros objetos desencadenan malos hábitos. Por ejemplo, el tener una taza enfrente todo el tiempo, quizás le genera un impulso de servirse café o una bebida azucarada todo el tiempo. Pero cuando retira el objeto de su vista, tiende a beber menos refrescos y el azúcar baja con menos frecuencia.  

El no hacer nada se convierte en todo

El famoso autor, Raymond Chandler, tenía una estrategia brillante para la procrastinación que he usado durante años. Se llama “Nada alternativo”: 

Cuando se sienta improductivo, no se permita hacer nada. Esto significa que no hay dispositivos de entretenimiento, ni libros, ni nada. Es muy aburrido. Pero si establece esta regla y se permite hacer solo una cosa, se encontrará caminando por la tabla y haciendo esa misma tarea. Se siente como estar en un tiempo muerto. Pero encontrará que su tarea supera la desesperación del aburrimiento. 

Por qué los objetivos ayudan a vencer la sobreestimulación

Robert A. Heinlein dijo una vez: “En ausencia de objetivos claramente definidos, nos volvemos extrañamente leales a la realización de trivialidades diarias hasta que finalmente nos convertimos en esclavos”. 

Tener metas agiliza sus esfuerzos en un túnel más allá del ruido. No es necesario que exista una gran lista de verificación. Diluye la importancia de la tarea. Mantenga la lista simple y breve. Aumenta su conexión con su objetivo. Te fortalece de distracciones inútiles. 

Como un ratón eficiente, empiece por saber qué laberinto quiere atravesar. Luego ignore cualquier cosa que lo distraiga de ese viaje. Mantente alerta. Considere cualquier distracción como un giro equivocado en un laberinto del que es difícil volver. 

Conclusiones 

Demasiadas personas están encadenadas a hábitos repetitivos e improductivos que están diseñados para mantenerlos en un ciclo toxico que nunca acaba. Concéntrese en ralentizar su mente. tenga períodos de desconexión forzada de la tecnología. Proponga establecerse dos horas cada día en la que no se permiten pantallas. 

La productividad no se trata de hacer todo, se trata de hacer las cosas correctas. Ten metas claras. Oblíguese a no hacer nada si está procrastinando. No hacer nada tiene la costumbre de convertirse en hacer algo. Sobre todo, sea selectivo sobre lo que permite que entre en su mente. Filtre tanto ruido como sea posible. 

Redacción GodScience

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